El sabor del vino

  De toda la vida han existido cuatro sabores fundamentales: dulce, salado, ácido y amargo. Ahora, por lo visto, han descubierto uno más: el umami. A mí no me sale […]

 

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De toda la vida han existido cuatro sabores fundamentales: dulce, salado, ácido y amargo. Ahora, por lo visto, han descubierto uno más: el umami.

A mí no me sale decir “este vino está un poco umami”, porque me entra la risa floja, y aunque lo he intentado y me explican en qué consiste y dónde se puede encontrar, debo ser un poco “cerrojillo” porque no lo “pillo” (¡anda un pareado!).  En fin, que personalmente y respetuosamente prefiero pensar que es una “chorrada” japonesa antes que certificar mi ineptitud, que también podría ser.

Yo sigo notando la acidez en los laterales de la lengua y me hace segregar saliva; la aspereza en la parte de atrás del paladar y me lo reseca; el dulzor en la punta de la lengua… Ahora, desde lo del umami, ya no se distribuyen de la misma manera los sabores fundamentales en la lengua. La mía no se ha enterado.

Me gustan los vinos que llenan la boca, que impregnan mis papilas gustativas, que están equilibrados y que tienen un posgusto largo (de muchas caudalías para los franceses).

 

 

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